Librologías #3: Crítica a lanzamientos de libros

13 nov

El autógrafo añorado

Por H.P.

Los escritores lo dicen en voz bajita y los editores a todo volumen: un lanzamiento es como un cumpleaños.

La fiesta inolvidable, erótica y altamente alcoholizada, donde todos disimulan sus odios –hay que ser decentes– y que cierra el ciclo, antes de depositar el libro en tiendas*. 

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LuchaLibro Interview: ALBERTO FUGUET [Parte 1]: “Si un autor tuviera más control sobre qué sucede con sus libros, seguro David Fincher te adaptaría al cine”

7 nov

Fuguet regresa con la versión definitiva de Por favor, rebobinar (Alfaguara) y lanza en diciembre Juntos y solos (Ediciones UDP) , colección de cuentos inéditos y perdidos, compilados por Edmundo Paz-Soldán. Y acá,  J.C. Ramírez Figueroa aprovecha de conversa en profundidad sobre ambas publicaciones, y todo lo que pasó antes y después. Las fotos, son gentileza de Andrés Herrera. 

Por J.C. Ramírez Figueroa

“Caída libre”.

“Famosos”.

“Desenchufados, conectados, interferidos”.

Todos esos nombres le daban vuelta a Alberto Fuguet para titular su segunda novela. Los tenía anotados en el manuscrito anillado.

Era 1994 y con sus columnas firmadas como Enrique Alekán, los cuentos de Sobredosis y, sobre todo, la novela Mala Onda las cosas no salieron exactamente como las planificó.

Fue el hit de la temporada, claro. Pero cierta gente –que en esa época él creía importante– lo odió. Esta novela, fragmentada, generacional y repleta de referencias al cine, MTV, el grunge, la radio y el pop, terminó llamándose Por favor, rebobinar [desde ahora PFR]. Era su oportunidad de retroceder y empezar de nuevo.

Él mismo lo explica en “Instagram”, texto que -junto al excelente ensayo “Fast forward: veinte años en el futuro” de Tryno Maldonado, cierra la flamante edición definitiva recién publicada por Alfaguara.

Allí, aprovecha de ajustar cuentas con editores, periodistas culturales y con él mismo, por insegurizarse tanto.

“(Dicen que) exagero, mitifico, reclamo. Puede ser. ¿Qué es objetivo? (…) El ser odiado, por una parte era molesto, era algo manejable; el ser querido/deseado/acosado era algo que me superó”.

Verse en la prensa como “El gurú de la generación X”, lo hizo entregar la novela y partir a EE.UU. tras ganarse una beca. Incluso adjunta en el texto una optimista carta que le envió a José Donoso y claro, lo estaba pasando muy bien.

Pero antes de pasar policía internacional, aceptó las mutilaciones del editor Carlos Orellana. Un tipo impecable, pero demasiado vieja-escuela,  que no entendió bien el texto y le sugirió ser menos “Fugetiano”. Así que el escritor quitó capítulos, lo ordenó y dejó más accesible para que el resto lo entendiera y, en definitiva, conectaran. Y se fue, sin siquiera ver como quedó el libro.

El problema, es que ni editado y “aclaro”, los críticos y colegas de Fuguet entendieron esta novela coral de rockeros en conflicto, periodistas fans o cinéfilos adolescentes que sueñan con fósforos y bencina. 

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Rodrigo Hasbún o esa voz que sólo habla del silencio

6 nov

Por Christian J. Kanahuaty

Todas las cosas que uno no conoce de sí mismo están puestas en el papel. Todos los diarios posibles escritos desde hace doce años están guardados herméticamente. Los libros de cuentos tienen nombres de números. Los libros que revisa constantemente están referenciados bajo los nombres de: Cheveer, Carver, Bolaño, Juarroz, Puig, Saer, Onetti, Lispector.

Visita Bolivia como quien pasa vista por una tienda donde todo está al mismo tiempo cerca y lejos, y no hay muchas palabras que se intercambian en el transcurso de una interacción más que mercantil.

Esos momentos preceden el instante casi eterno en que el escritor se sentará como siempre en el café Expreso ubicado al lado de la catedral Metropolitana de Cochabamba para escribir y reescribir esa novela que lleva estructurando desde hace cinco años.

O puede que incluso, una tarde cualquiera de viento tórrido, lo encuentres saliendo de un edificio donde ocupa una oficina para escribir religiosamente los artículos y responder a las entrevistas que las revistas del extranjero le piden de tanto en tanto.

Pero ese tiempo pasó, se esfumó, porque desde 2009 Rodrigo Hasbún (Cochabamba, 1981) vive en Íthaca. Realiza un doctorado en letras hispánicas en la Universidad de Cornell; y planea hacer una tesis sobre los diarios de escritores latinoamericanos.

Ese gesto no es casual.

 

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ALFREDO JAAR: “Si la obra de arte no contiene ideas, es un producto de decoración”

24 oct

El artista chileno estrena por primera vez en Latinoamérica, The sound of silence, este 12 de noviembre en la Galería Patricia Ready. Esa instalación que a partir de la historia de Kevin Carter y esta foto dispara varias ideas en torno a las imágenes, la pobreza, el poder, la economía y -sobre todo- la indiferencia. Además estará con David Harley en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende. Acá conversamos también sobre el reestreno de “A logo for America” en Nueva York. 

 

Por J.C. Ramírez Figueroa

 

Cada noche de agosto, desde las 23:57, las más de cuarenta pantallas de los edificios que conforman el célebre Time Square de Nueva York exhibieron el mapa de EE.UU. y la frase “Esto no es América” en inglés.

La intervención de Alfredo Jaar -uno de los artistas chilenos más cotizados a nivel mundial- había debutado en este mismo lugar en 1987 y, tras ser adquirida por el Guggenheim, forma parte de la exposición ‘Under the same sun´, una exhaustiva revisión del arte latinoamericano contemporáneo.

La animación, titulada ‘A logo for America’, cuestiona explícitamente el uso que los estadounidenses dan a la palabra “América” y que excluye al resto de los países. También aparecen imágenes del continente completo o la bandera de EE.UU. junto al mensaje -en inglés-: “Esta no es la bandera de América”.

Aunque el artista ha reconocido que esta situación es “una batalla perdida” (ya que la idea está instalada en el corazón de EE.UU) le gusta que su obra funcione como gesto de resistencia.

Una actitud que lo hace moverse por el mundo, aunque su base de operaciones esté en N.Y. Hace 32 años que se fue de Chile y ha recorrido zonas como Ruanda, el Amazonas o Venecia con instalaciones y proyectos fotográficos de alto impacto.Ahora inaugurará un memorial en Buenos Aires y traerá por primera vez al país su celebrado proyecto ‘The sound of silence’. 

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Guía para salir de LA CASA DE LAS HOJAS

23 oct

Por Christian J. Kanahuaty

Ahora que se anuncia por lo alto la nueva novela de Mark Z. Danielewski –La espada de los cincuenta años– con la participación en conjunto, de nuevo, de las editoriales Pálido fuego y Alpha Decay, cabe apuntar algunas cosas sobre La casa de las hojas.

Hay que reconocer que la lectura de La casa de las hojas es adictiva y cuando uno termina de leerla necesita un poco más de aire, no es tan simple cerrar el libro y continuar con la vida; hay que dar un golpe de fuerza para retomar todo donde se había dejado antes de iniciar el último tramo de lectura.

La han comparado con Moby Dick, y creo que no es para tanto. Me parece que hay juegos visuales sumamente interesantes, pero eso ya lo había hecho Perec en La vida instrucciones de uso, incluso ciertos poetas franceses posteriores al surrealismo y los propios surrealistas ya jugaban con la exploración sobre la página en blanco para transmitir en el lector por medio de lo visual, la misma experiencia que se obtenía por medio de la lectura.

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Giles Smith, autor de Lost in Music: “El esnobismo es el enemigo”

15 oct

Acaba de llegar a Chile, Lost in music, una delirante libro de memorias sobre un chico fanático de los discos que termina convertido en tecladista de una banda. Tras el fracaso –a pesar de haber sido hit en Alemania- debe volver a pasarse tardes enteras en disquerías o mirando el techo con los audífonos puestos. Y decidió contarlo

Cleanersfromvenus

Martin Newell y el Giles Smith, más compuestito. 

Por J.C. Ramírez Figueroa

Giles Smith desde niño quiso ser estrella pop, se esforzó pero no lo logró. ¿Podemos considerarlo un perdedor? No, si tomamos en cuenta Lost in music, libro de memorias –e involuntario ensayo sobre el amor al pop–donde relata su pequeño despegue y gran caída como tecladista del grupo The Cleaners from Venus  es una de las narraciones más entrañables y sinceras de la historia.

Una “odisea pop”, como la define y donde asistimos no sólo a las carreteras secundarias del mundo del espectáculo en la Inglaterra de los ´80, sino también a las confesiones de alguien que, hasta ahora cree que un buen disco -o al menos, una buena canción- tiene el particular poder de cambiarte la vida.

Nacido en Colchester en 1962 -el mismo lugar de Damon Albarn de Blur, que, por cierto aparece en el libro cantando villancicos en una fiesta de pueblo- Smith había encontrado en la radio la ilusión de vivir una vida más excitante. Aunque nadie lo entendía muy bien.

“Decían que el pop no era más que otra fase por la que pasabas, una especie de adolescencia. Acabaría despareciendo como las espinillas, al cumplir los veinte años y sería sustituido, poco a poco, por un gusto adulto por la música clásica, orquestas, óperas… la música de verdad, música que requería más que esos tres minutos de cabeceos espasmódicos y que (según contaban los rumores) te daba mucho más a cambio”, escribe en la introducción.

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MASON CURREY, experto en rutinas de artistas: “El trabajo duro produce resultados que llamados ´creativos`”

10 oct

Desde Woody Allen a Karl Marx, más de un centenar de mentes brillantes son analizados en sus obsesiones, mañas y rutinas de trabajo.

 

Por J.C. Ramírez Figueroa

Durante un año y medio, el periodista Mason Currey se levantó todos los días a las 5:30 de la mañana. Luego se lavó los diente, se preparó un café y se sentó en el computador. Mientras amanecía en Los Angeles, él escribía sobre como Woody Allen, Beethoven o Picasso enfrentaban la rutina de trabajo.

Ésa es la idea tras Rituales (Turner Noema), una sorprendente compilación de los modos de trabajo, mañas y costumbres de escritores, científicos, músicos y artistas de los últimos 400 años. Más que secretos del éxito o genialidad sobrenatural, acá hay -vaya sorpresa- trabajo duro, una fe ciega en lo que estás haciendo y levantarse muy temprano.

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