Ignacio Echavarría y Nicanor Parra: “El humor desorienta a la poesía, en efecto. La hace sentirse incómoda en el estrado al que está subida”

3 sep

El afamado crítico literario se ríe con los chilenismos del antipoeta, desmitifica su relación con España y celebra los inesperados efectos de sus chistes.

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(Gentileza: Biblioteca Nicanor Parra UDP)

Gracias a la insistencia de su amigo Roberto Bolaño, Ignacio Echevarría leyó a Nicanor Parra en profundidad. Incluso hay una foto donde aparecen junto al antipoeta. Junto a Colombina Parra y el arquitecto Hernán Edwards curó la exposición ‘Voy & Vuelvo’, recién inaugurada en la Biblioteca de la UDP que lleva el nombre del antipoeta. Su papel fue asesorar la fórmula ideada por ellos en muestras como ‘Artefactos Visuales’ (2000) y ‘Obras Públicas’ (2006), proponiendo un recorrido alternativo e hilo narrativo capaz de articular los trabajos visuales de Parra.

Por J.C. Ramírez Figueroa

¿Cómo fue el proceso de “curar” esta muestra? Tengo entendido que fue pasando por varias etapas desde que se montó en Guadalajara. De alguna forma fuiste “optimizando” la experiencia con estas siete estaciones y guías de lectura.

Me importa puntualizar que la curatoría de la exposición es compartida, o al menos yo lo entiendo así, dado que sin los conocimientos y experiencia de Colombina Parra y Hernán Edwards habría sido imposible hacer nada. Mi papel ha consistido, sobre todo, en asesorar la fórmula conforme a la cual presentar los materiales, proponiendo un recorrido alternativo al ofrecido en muestras anteriores. Se trataba de encontrar un hilo narrativo capaz de articular los trabajos visuales de Parra, y la idea de siete estaciones temáticas, constituida cada una a partir de un video documental, fue decisiva. El propósito era hacer dialogar los materiales expuestos con la trayectoria de la antipoesía y el discurso de fondo que la explica y la sostiene. Que el visitante de la exposición atisbara, a través de los materiales expuestos, una visión panorámica, global, de la antipoesía, de sus intenciones y de sus consecuencias. A diferencia de muestras anteriores, esta que se exhibe en la UDP tiene una vocación pedagógica y crítica; invita al visitante a ir más allá de lo que ve, tratando de hacerle comprender de qué modo eso que ve se enhebra con una apuesta literaria de gran calado que sigue siendo, todavía hoy, enormemente rompedora y provocativa.

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Nicanor Parra y el Pop

2 sep

Desde Bob Dylan a Violeta Parra, pasando por “Angie”, Abba y Madonna. A Nicanor Parra le interesa la música demasiado, hasta el día de hoy sigue bailando al ritmo de la cueca y el tango. Una aproximación a sus gustos musicales. 

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Por J.C. Ramírez Figueroa

 

“Sin Nicanor no hay Violeta”, escribió la mismísima Violeta Parra en su carta de despedida, antes de suicidarse en 1967 que, los que la han leído, describen como “brutal” y donde habla mal de todos, menos de su hermano mayor. Él mismo lo corrobora: “Yo inventé a la Violeta”. Y recuerda que la encontró tocando guitarra, cuando la familia ya estaba instalada en Estación Central y le dijo, con ojo clínico, que hacía “folclor radial, folclor comercial”. Le aconsejo que fuera a investigar al campo y ver como lo hacían las cantoras campesinas. “Y pasó lo que pasó”, dice orgulloso.

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Rodrigo Olavarría y el arte de traducir a Allen Ginsberg

27 ago

Acaba de llegar Kaddish de Allen Ginsberg y nosotros conversamos con su traductor, Rodrigo Olavarría (Puerto Montt, 1979). El mismo responsable de la traducción de “Aullido”, también por Anagrama. rodrigo olavarria

Por JCRF

 

¿Cual fue la ruta que te llevó a convertirte en traductor? Me imagino que debe estar presente un entusiasmo por transmitir, en nuestros códigos idiomáticos, lo que a ti te apasiona tanto desde adolescente.

Creo que me hice traductor como consecuencia natural de ser un lector. Como todos los sudamericanos padecí traducciones malas y/o pasadas de moda, lo que siendo adolescente contribuyó a que tomara la decisión de traducir a mi poeta favorito de entonces: Dylan Thomas. Un verdadero rey, intraducible y genial. Dar a conocer una obra que me apasiona es parte de mi trabajo, la otra es el trabajar de manera íntima traduciendo los autores que fueron parte de mi formación literaria, recreando las decisiones que tomaron al escribir y, de alguna forma, encarnándolos con humildad, sin ponerme en primer plano o robándome la escena.

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El “EFECTO ROBERTO PARRA” en la cultura local de San Antonio

25 ago

Cual es la base de dicho efecto? La décima. ¿Y por qué? Porque reúne los elementos más arcaicos de la oralidad que sostiene la depresión intermedia. Es así como llamamos en las clases de geografía escolar al Valle Central. Eso es el vacío que queda entre las dos cordilleras. Es el vacío donde se genera el lenguaje.

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Por Justo Pastor Mellado 

El viernes 8 de agosto participé en el restaurant El Sauce, de San Antonio, en un coloquio destinado a potenciar el rol de Roberto Parra como un mito constructivo de la ciudad. Esta decisión tiene que ver con instalar el dominio de La Negra Ester como un dispositivo de investigación del imaginario local. Para eso fui invitado: para hablar de los efectos de un método de intervención cultural que he puesto en función en el Parque Cultural de Valparaíso y que recupera dos cosas fundamentales; la culinariedad y la décima. Esto quiere decir, en términos estrictos, la cocina hogareña y la poesía popular como ejes de trabajo cultural.

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Apuntes sobre THE SMITHS: Música, Política y Deseo

20 ago

 

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Por JCRF

 

1) El ritual de elegir un disco/cassette, sacarlo de la caja e introducirlo en el equipo ayudaba a materializar una experiencia pop que -si se me permite- era como la comunión del vino y el pan en el catolicismo.  Esta transubstanciación no es un tema menor. A mi generación al menos,  cuando sentíamos que un grupo o artista nos involucraba, realmente nos dábamos el tiempo para escuchar varias veces la grabación, aprendernos las letras, buscar entrevistas y rogar por que su gira pasara por un país en transición a la Democracia, como Chile.

Ese contexto, tan distante al actual, era ideal para que una banda como The Smiths provocara un efecto devastador en las disidencias. Podías sentirte solo (y escudarte en el autoproclamado celibato de Morrissey). O vivir  en una ciudad industrial venida a menos. O no entender como Pinochet seguía dando miedo.  O detestar de los sintetizadores -que ahora son casi obligatorios en el pop-  o los solos de guitarra heroicos (que cayeron en desgracia).O simplemente sentirte aislado como todo adolescente sensible y autoflagelante.

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Cultura Mainstream

14 ago

Por Marcos Zurita, desde Buenos Aires. 

 

Cultura Mainstream se llama Mainstream a secas en el original. Por qué los editores en español decidieron agregarle “cultura” no tengo ni idea, pero puedo suponer un “metele cultura porque así lo compran los que aman los estudios culturales“.

La bajada confirma la sospecha: “cómo nacen los fenómenos de masas”. Una frase codificada dirigida a los libreros que significa “ponelo al lado de los de Zizek”.

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Gonzalo Baeza: “En EEUU hay una compulsión por decir: Soy latino pero igual veo HBO”

13 ago

“Como buen inmigrante ilegal que lleva tiempo en el país, Boris odiaba a los inmigrantes ilegales”. Boris es el tío del protagonista de “El show” cuento que abre Ciudad de hoteles vacíos (Narrativa Punto Aparte), colección de cuentos de Gonzalo Baeza. El libro es una panorámica de la vida cotidiana de los latinoamericanos en Estados Unidos. Pero sin sentimentalismos ni grandes epopeyas. Al contrario, Baeza -nacido en Houston en 1974, que vivió en Chile su adolescencia y ahora está instalado en Arlington Virginia- apela a un mundo rural, pobre, alejado de las carreteras que llevan a un futuro mejor o las urbes cosmopolitas.

gonzalo baezaPor JCRF

Tus cuentos carecen del sentimentalismo y la “excesiva nostalgia por Chile” que tiene la narrativa chilena escrita desde Estados Unidos. Eso me parece muy interesante, el asumir la vida en otro país, no como una gran epopeya sino más bien como algo que sucede y que hay que asumir. ¿Estás de acuerdo?

Estados Unidos es un conjunto de países que viven en un mismo territorio en mutua desconfianza. Están las grandes ciudades en las costas, que dictan ciertos cánones políticos y culturales, y al medio una serie regiones y subculturas curiosamente ignoradas o miradas en menos, tanto por el resto del mundo como por las propias elites del país. En ese mundo más rural y aislado, con comunidades que viven del agro o la industria extractiva y que vivieron su apogeo antes de que las fábricas se mudaran a China, me parece que la vida es menos propensa a la nostalgia y más aún a esa nostalgia literaria que es media impostada y más bien melodramática.

No sé con cuánta propiedad puedo hablar de una narrativa chilena escrita desde EE. UU., pero la poca que conozco no se desarrolla en ese país que describo, sino en sus grandes metrópolis. En general, la gente que llega a esas ciudades y luego publica un libro no es la que vino a buscar trabajo en un McDonald’s o que comparte un departamento con otras dos familias inmigrantes. En un entorno con ciertos problemas materiales resueltos, supongo que hay más tiempo para pensar sobre el país que quedó atrás, y, si quieres hacer una carrera literaria, también se es más consciente de lo que se suele esperar de una literatura inmigrante: el inmigrante que encuentra refugio es parte de la mitología estadounidense y un género literario en sí, más allá de que la situación económica del país ya no sea tan propensa a esas fantasías salvíficas.

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