Apuntes sobre THE SMITHS: Música, Política y Deseo

20 ago

 

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Por JCRF

 

1) El ritual de elegir un disco/cassette, sacarlo de la caja e introducirlo en el equipo ayudaba a materializar una experiencia pop que -si se me permite- era como la comunión del vino y el pan en el catolicismo.  Esta transubstanciación no es un tema menor. A mi generación al menos,  cuando sentíamos que un grupo o artista nos involucraba, realmente nos dábamos el tiempo para escuchar varias veces la grabación, aprendernos las letras, buscar entrevistas y rogar por que su gira pasara por un país en transición a la Democracia, como Chile.

Ese contexto, tan distante al actual, era ideal para que una banda como The Smiths provocara un efecto devastador en las disidencias. Podías sentirte solo (y escudarte en el autoproclamado celibato de Morrissey). O vivir  en una ciudad industrial venida a menos. O no entender como Pinochet seguía dando miedo.  O detestar de los sintetizadores -que ahora son casi obligatorios en el pop-  o los solos de guitarra heroicos (que cayeron en desgracia).O simplemente sentirte aislado como todo adolescente sensible y autoflagelante.

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Cultura Mainstream

14 ago

Por Marcos Zurita, desde Buenos Aires. 

 

Cultura Mainstream se llama Mainstream a secas en el original. Por qué los editores en español decidieron agregarle “cultura” no tengo ni idea, pero puedo suponer un “metele cultura porque así lo compran los que aman los estudios culturales“.

La bajada confirma la sospecha: “cómo nacen los fenómenos de masas”. Una frase codificada dirigida a los libreros que significa “ponelo al lado de los de Zizek”.

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Gonzalo Baeza: “En EEUU hay una compulsión por decir: Soy latino pero igual veo HBO”

13 ago

“Como buen inmigrante ilegal que lleva tiempo en el país, Boris odiaba a los inmigrantes ilegales”. Boris es el tío del protagonista de “El show” cuento que abre Ciudad de hoteles vacíos (Narrativa Punto Aparte), colección de cuentos de Gonzalo Baeza. El libro es una panorámica de la vida cotidiana de los latinoamericanos en Estados Unidos. Pero sin sentimentalismos ni grandes epopeyas. Al contrario, Baeza -nacido en Houston en 1974, que vivió en Chile su adolescencia y ahora está instalado en Arlington Virginia- apela a un mundo rural, pobre, alejado de las carreteras que llevan a un futuro mejor o las urbes cosmopolitas.

gonzalo baezaPor JCRF

Tus cuentos carecen del sentimentalismo y la “excesiva nostalgia por Chile” que tiene la narrativa chilena escrita desde Estados Unidos. Eso me parece muy interesante, el asumir la vida en otro país, no como una gran epopeya sino más bien como algo que sucede y que hay que asumir. ¿Estás de acuerdo?

Estados Unidos es un conjunto de países que viven en un mismo territorio en mutua desconfianza. Están las grandes ciudades en las costas, que dictan ciertos cánones políticos y culturales, y al medio una serie regiones y subculturas curiosamente ignoradas o miradas en menos, tanto por el resto del mundo como por las propias elites del país. En ese mundo más rural y aislado, con comunidades que viven del agro o la industria extractiva y que vivieron su apogeo antes de que las fábricas se mudaran a China, me parece que la vida es menos propensa a la nostalgia y más aún a esa nostalgia literaria que es media impostada y más bien melodramática.

No sé con cuánta propiedad puedo hablar de una narrativa chilena escrita desde EE. UU., pero la poca que conozco no se desarrolla en ese país que describo, sino en sus grandes metrópolis. En general, la gente que llega a esas ciudades y luego publica un libro no es la que vino a buscar trabajo en un McDonald’s o que comparte un departamento con otras dos familias inmigrantes. En un entorno con ciertos problemas materiales resueltos, supongo que hay más tiempo para pensar sobre el país que quedó atrás, y, si quieres hacer una carrera literaria, también se es más consciente de lo que se suele esperar de una literatura inmigrante: el inmigrante que encuentra refugio es parte de la mitología estadounidense y un género literario en sí, más allá de que la situación económica del país ya no sea tan propensa a esas fantasías salvíficas.

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¡Regalamos “Macanudo” 8 y 9 de LINIERS! (Cerrado)

12 ago

 

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Gentileza de nuestros amigos de Catalonia y aprovechando la visita del dibujante -junto a Kevin Johansen- regalamos a nuestros lectores fieles dos copias de la flamante edición chilena de “Macanudo 8″ y “Macanudo 9″.

¿Cómo concursar?

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LINIERS: Placeres culpables y sensaciones encontradas

6 ago

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Por Christian J. Kanahuaty, desde Ecuador. 

 

1. Hay nombres que se han convertido en las muletillas de todos nosotros. Son un eco cargado de bullicio que es incapaz de cuestionarse o criticarse, porque ello implica un proceso de autointerpelación que en muchos casos no estamos dispuestos a realizar.

2. Liniers es una de ellas. Y poco importa que el nombre completo sea Ricardo Siri y que haya nacido en Argentina en el tremendo año de 1973, tampoco importa que haya ilustrado un disco de Andrés Calamaro del 2007, llamado La lengua popular. Lo que sí importó fue que junto con el poco recomendable Kevin Johansen –como cantante, como entrevistador es bueno-,armaran un espectáculo visual musical desde el 2010, para jugar versátilmente al ejecución de dos artes en simultáneo. La del músico Johansen y las pinturas de Liniers que luego en un acto de performance generosa, entrega en forma de aviones de papel a los espectadores (todo ello como una reminiscencia latinoamericana de lo ya producido y explorado en La Fábrica, aquella exploración acústico-estético-músical que produciría cosas como Velvet Underground y Andy Warhol alimentándose mutuamente es espectáculos eternos donde música y pintura funcionaban al unísono). También importó y mucho, que para marzo de 2014, una ilustración suya fuera la portada de la revista New Yorker, lo que para muchos fue su consagración. Después de hacer la portada del New Yorker ya te puedes morir en paz. No se le pude pedir más a la vida. Salvo claro, más vida, para producir más y más series de la revista Macanudo, aquella que ha puesto en boca de todos a personajes como Olga, Fellini, Los pingüinos, Guadalupe, Enriqueta y Los duendes y nomos, el Hombre Deja Vú, y tantos más que aparecen de cuando en cuando.

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¿A quien le importan los premios literarios en México?

5 ago

Al final, el premio literario sólo te sirve para colocarte en el gremio, que te inviten a los cocteles como presentador, que te lleven con gastos pagados a un paraíso de la creación y que puedas aspirar, en algún momento, a que te dejen beber vino en la Toscana mientras haces como que te relajes como si tu obra literaria fuera más relevante que la de Salman Rushdie.

 

 

Por m. Isaac V.R. desde… México

 

Asistes a la presentación de un libro esperando el coctel porque, admitámoslo ¿A quién más que a los demás escritores les importa lo que alguien que no sea Andrés Neuman puede escribir?

Cuando hablan del autor, resulta que ganó todos los premios literarios que jamás, como un lector de a pie, escuchaste nombrar “El Goncourt”, “El premio de la crítica especializada”, “El premio de la Academia de Artes y Ciencias Hermenéuticas”, “El Premio Interplanetario de Cuento Corto que Habla sobre Zombies y Chamacas Nalgonas”.

Seamos honestos ¿Sabías de alguno?

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José Donoso y los Diarios

29 jul

Un diario es la forma más intensa de fijar la existencia de un hombre y al mismo tiempo es la manera en que ese hombre deja de ser él mismo y se convierte en su peor verdugo.


Por Christian Jiménez Kanahuaty

 

El hecho de que un escritor escriba un diario es hiperbólico. Es la frustración hecha texto. Cuando un escritor no puede escribir una novela, se lanza a escribir un diario, para dar cuenta en esas páginas cotidianas las batallas perdidas con la ficción, pero, ¿qué sucede cuando un escritor escribe novelas y al mismo tiempo una serie de diarios?

John Cheveer, Robert Musil y José María Arguedas son unos cuantos ejemplos de ese movimiento, quizá otros nombres pueden ser Franz Kafka, André Gide y Virginia Wolf. La lista podría ser interminable y comerse todas las páginas disponibles para este texto, pero sólo quiero puntuar que todos estos escritores han hecho una obra no sólo sólida, sino inmortal en las latitudes donde se afincaron por primera vez antes de las traducciones y de los multimediáticos trabajos de editoriales de todo el mundo.

Estos escritores hicieron una doble vida, una vida al margen de la escritura para volcar todo aquello que no estaba escrito en la ficción. Y en ese sentido, la apuesta de llevar un diario es la simetría perfecta entre el dominio perfecto de la obra, para saber qué ingresa en ella y que no; y el efecto perturbador de algunas cosas que sólo se dicen en silencio y en la quietud de la noche; en ese instante supremo donde sólo se es fiel a uno mismo. Y eso es el diario. No son ni las entrevistas ni los reportajes de investigación los que dan cuenta de un ser humano que opta por ser escritor.

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